SONO LANDON en esperanto significa: tierra sonora. Entre este paisaje digital rodeado de bits, elijo sembrar en esta virtualidad de la nada, mis trabajos vinculados al espacio sonoro. Una palabra veloz en el aire, una nota suspendida en el espacio, un ejercicio para matizar el silencio.
SONO LANDON in Esperanto means: earth sound. Among the digital landscape surrounded by bits, I choose to plant in this virtuality of nowhere, my work related to sound space. A quick word on the air, a note suspended in space, an exercise to refine the silence.

domingo, 2 de mayo de 2021

Pereira | Italiano (2021)


Poesía sonora, fonética, simultaneísta, brutalista, enfoques electrónicos y ruidismo, collage y espíritu Dadá, que aunque no es una escuela es un idiota. Dadá es un microbio virgen, Dadá está bien muerto y para colmo de males: ¡aúlla!

En el 105 aniversario del Cabaret Voltaire.

Los autores realizaron y editaron cada uno de sus registros en sus estudios particulares. [Güenardo Studios, Montevideo: S. Pereira | labOratorio, Maldonado: J.A. Italiano]
Todas las pistas fueron masterizados en el labOratorio.
Diseño de cubierta: collage digital realizado por Santiago Pereira.

Archivos extras incluidos con la descarga del álbum.

Audiovisuales
Santiago Pereira - Prefacio con epílogo, de Romina Serrano (mp4)
Santiago Pereira - Ya no hay mar, de Selva Casal (mp4)
Santiago Pereira - Cara-Cruz, de Guillermina Sartor (mp4)
Juan Angel Italiano – Crack, de E. Acosta Bentos (mp4)
Juan Angel Italiano - Dan ejò, de Amora Pera (gif)
Juan Angel Italiano - Tren en marcha (gif)

Librillo de información (pdf)



Breve antología personal de poesía musicada 2002 - 2015


En el principio fue Leo Antúnez y un fogonazo de furia inexplicable, luego vinieron Los caballos perdidos de Macunaíma y la pesada oscuridad de Calcagno. Más tarde las patas de gallinas de Bardanca y el Zumo negro de Bravo. Igual todo eso parecía lejano, algo que provenía de una galaxia inalcanzable. Pero de pronto aparecieron los Gallos Humanos encendiendo la mecha, mordiendo su locura para odiarte cara a cara. Esto evidentemente era otra cosa, había más conexión, más empatía, éramos de la misma generación, teníamos las mismas frustraciones, las mismas utopías.
Así empezó todo, viejos caseteros comprados en la feria, conexiones caseras sin soldadura, uno sonido que se iba sobrescribiendo con cada cinta borrada y vuelta a grabar. Los noventa no sólo anunciaban el fin del milenio sino que también nos permitirían vislumbrar el fin de un modo de entender el hacer cultural. El óxido corrosivo del DIY, del fanzine xerográfico o la cultura casete debilitarían las férreas estructuras del canon establecido, conformarían la cabecera de desembarco para recuperar los viejos ejercicios schwitterianos de la escuela Merz.
Unos pocos años más y la Red extendería su alcance sobre la Aldea Global, las Metrópolis y sus embajadores del buen gusto comenzarían a ser cuestionados, sus sacrosantos saberes se tambalearían peligrosamente a partir de las miradas escrutadoras-demoledoras que surgirán por doquier en la periferia circundante. Los minúsculos Puertos-Ciudades ya no serían necesariamente la ruta por dónde circularía la información.
Así comenzamos en Maldonado, sin ningún tipo de atadura o referencia canonizada, primero fueron los Asesinos en Canoa, después Simulacros de Palabras, El Club de los Poetas Violentos, el variopinto ciclo Tristes Tigres y otros proyectos.
Las luminarias mencionadas al principio fueron inevitables destellos a seguir, ese proto-punk poético de Ántunez, los vericuetos de la palabra calcagñesca, el ritual hedonístico de los noventa y toda la información que iba encontrando en aquella navegación azarosa y libre que todavía permitía la Red, fue la argamasa proteica de los comienzos.
El poema musicalizado de larga tradición en el Uruguay, transitaba por otra senda con una densidad monolítica inalterable, la canción y la música de raíz telúrica, a veces con un dejo arrabalero, otras más latinoamericano, la lectura encaramada en el cuasi mimetismo de la voz de sus autores con la escritura o el vibrato declamatorio de actores profesionales comenzaba a resquebrajarse lentamente. El poema reclamaba otro ritmo, más al tranco percusivo de épocas convulsionadas por un pogo-ritual globalizado.
Esta decantación de todo lo escuchado se fue moldeando en esa fragua de divagues que son los Estudios de Grabación MT, un laboratorio sonoro que dio cabida a todas las ideas disparatadas que iban surgiendo. Me queda claro que sin la paciencia y la intuición de Mauricio Trobo esto difícilmente hubiera sido posible. Y los diferentes músicos que participaron en los variados proyectos dieron lo mejor de sí, subidos a un barco con dudosa flotabilidad al que lograron llevar a buen puerto.
La palabra “musicalizado” necesita una masticación de muchas sílabas, el término homónimo portugués “musicado” es más saboreable al paladar y por eso prefiero utilizarlo antes que el español. Estos poemas musicados recorren un buen trecho de mi trabajo en ese campo. Obviamente mi incursión en estas mezcolanzas es anterior al 2002, ya que a mediados de los noventa formé parte de un colectivo llamado Asesinos en Canoa en el que escritores y músicos pasábamos largas horas improvisando poemas y sonidos en una atmósfera de furibundo caos creativo. Luego con proyectos como Jagat Mangalam o Pasajeros, fui encontrando una estructura en la que podría perfilar más a gusto mis ideas. Paralelamente a estas experiencias de poesía musicada, fui trabajando otros proyectos más personales, más experimentales que son preferentemente a los que me he ido abocando con mayor pasión en los últimos tiempos. La vuelta a mis comienzos, en el que puedo dirigir toda la producción de mi universo sonoro.
En todo caso, espero que valga esta selección, que no recoge todo lo hecho ni a todos los amigos con los que compartí gratas horas de trabajo colectivo, pero en todo caso es una selección amplia y al mismo tiempo breve, 13 años de mi trabajo sobre el poema musicado por estas tierras letradas. 

sábado, 1 de mayo de 2021

MARINETTI PER MONTEVIDEO / audio collage


Este audio ilustra el ensayo MARINETTI PER MONTEVIDEO, audio collage / notas.

Collage editado y grabado por Juan Angel Italiano en el labOratorio, Maldonado, el 12 de mayo del 2020.





¡Motín a bordo! La Palabra Enrevesada (2020)


¡Motín a bordo! La Palabra Enrevesada / Juan Angel Italiano

En el barco de la poesía suelen ocurrir motines, desacatos exprofeso que sacuden el sacrosanto orden inviolable de la lengua. Cada tanto las palabras recuerdan que esencialmente son fonos y por lo tanto buscan recuperar el espacio libre de la voz.
¡Atención, el habla habla!
Y como dijo Alfredo Mario Ferreiro a modo de sentencia: “Las letras de “LA ACADEMIA” dispersadas por los estruendosos “ja! ja! ja!” del poeta.”

Grabado y editado por Juan Angel Italiano en el labOratorio, Maldonado, el 12 de noviembre del año 2020.
Cubierta realizada por el autor a partir de un grabado posiblemente realizado por Alberto Durero, para el libro de Sebastian Brant: “Das Narrenschiff” (La nave de los locos) editado en 1494.




Esquina peligrosa (Entre la cháchara y el silencio) (2020)


Esquina peligrosa es una intersección en donde se cruzan la glosolalia asémica, la cháchara o el parloteo, con el susurro, el rumor o el silencio.
Las voces se atraviesan entre sí, se superponen, se separan, desdoblan e invierten en un juego donde es factible que su significado descarrille ante el primer volantazo descuidado. Los semáforos de esta avenida se apagan y se encienden desordenadamente, la intuición es la que guía el volante en estas máquinas verbo-traqueteantes, por el medio de este farragoso tránsito de palabras.

Todos los audios fueron grabados y editados en el labOratorio.

2020 - 02, 07, 09, 12, 13
2019 - 03, 05, 08, 11
2018 - 01
2017 - 06, 14
2016 - 04
2014 - 10

Re masterizados en marzo del 2020 por el autor.
Fotografía de flayer tomada en el barrio Athualpa, Montevideo, en la esquina Carmelo y Dr. Carlos Vaz Ferreira, el 14 de diciembre del 2018.



labOratorio (2020)


Mi primer laboratorio casero de audio fue a mediados de los ochenta en Montevideo, con apenas un micrófono, un grabador portátil Philips EL-3302 y un radiograbador JVC RC-250R. En el 93 ya radicado en Maldonado prosigo con mis experimentos sonoros, agregando equipamiento a lo largo de los años: un fabuloso casetero portátil National Panasonic RQ-2727, un tape-deck Kenwood KX 550, un tape-deck Gradiente CD 2300, un doble deck Kenwood KX-W791, un magnetófono portátil Grundig TK2, un magnetófono de 4 canales Dokorder 8140 y un grabador de casete Tascam Porta-03 de 4 canales, sumando a todo esto una variedad de walkman y mini-grabadores. Toda esta tecnología analógica fue prácticamente sustituida por el software libre Audacity, en sus variadas versiones y mi primera grabadora digital portátil, una National Star 128 M. Hoy sólo conservo y uso el Grundig, el Dokorder y la Kenwood para trabajos específicos, más una bandeja tocadiscos Sony y un gramófono portátil Victor, Pero ineludiblemente todo pasa finalmente a ser convertido en bits.
La idea de llamar a mi taller experimental “labOratorio” (con su juego obvio de palabras) surge en el 2003, cuando finalmente puedo acceder al uso de hardware y tecnología digital. El aprendizaje fue lento y siempre a base de ensayo y error, algo que con el correr de los años, mucha conversación con técnicos y abundante lectura, logró que mejorara considerablemente mi experticia en el tema.
Obviamente el labOratorio no ha dejado de ser un garaje casero en dónde poder desarmar y volver armar los sonidos, con un rango de calidad que hoy se acerca a lo aceptable.
Estos trabajos, la mayoría publicados, otros inéditos, son el producto de años de trabajo y búsqueda, en donde la re-elaboración de la voz como producto estético, trata de acercarse a concepciones fundamentadas tanto por las vanguardias históricas y las neo-vanguardias, sin perder nunca de vista a la voz histórica y primigenia, aquella que ritualiza al habla para poder convertirla en el primer atisbo de humanidad. 

Todos los audios fueron nuevamente masterizados para este álbum, el 19 de abril del 2020, en el labOratorio, Maldonado, por Juan Angel Italiano.
El collage del flayer también fue realizado por el autor.



Sonantes (2020)


Este disco propone posibles lecturas de textos letristas, visuales, asémicos, neologisticos o no literarios, en los que la palabra o la letra suenan disfuncionales a su tarea.

Grabados por el autor en el "labOratorio", Maldonado.
Nueva tapa realizada a partir de un collage del autor.

Álbum editado en el 2016 bajo el nombre de (....................), nuevamente masterizado en abril del 2020 en el labOratorio, Maldonado, y presentado bajo el nombre Sonantes.